Ni hijos ni marido, pero todo el mundo la llama Mamma.
Mamma Pazzo comenzó su extravagante vida muy joven, concretamente en Taormina. Allí, en su Sicilia natal, la conocen bien. Sin embargo, una serie de asuntos un tanto turbios le han hecho cambiar su cara Italia por Valencia.
Una vez instalada, ha decidido hacer lo que mejor sabe: disfrutar de la vida y dedicarse a repartir felicidad entre quienes la rodean. Por esto cree que no hay nada mejor que montar una trattoria que sea punto de encuentro, nexo y unión entre todos aquellos que la conozcan. Digamos que no ha venido aquí para empezar una nueva vida. Ha venido para continuarla.
Ey, bro. Por aquí un pizzaiolo que viene a romperla en Valencia. Vivía en Little Italy, y allí la vida era otro rollo. Tenía el respeto de la calle y nadie se atrevía a decir que mis pizzas no eras las mejores, porque realmente lo eran. Tuve que huir por patas, pero bueno, six seven, ¿sabes? Yo qué sé, bro.
Y nada, aquí estoy: en la ciudad donde vive la única mujer a la que no querría volver a ver. Esa Mamma dice ser la Mamma di tutti, menos la mía. Pero vamos, que todo bien, yo a lo mio:
Delivery y take away para todos los gustos.
Italia conoció a Estados Unidos una noche cualquiera. Nadie los presentó. Solo pasó.
La focaccia, dorada, lenta, perfumada de aceite. La hamburguesa, jugosa, descarada. Dos mundos que no deberían tocarse —pero lo hicieron, y ya no hay vuelta atrás.
Eso es Burgaccia.
Ahora el lujo también se muerde. Con las manos y sin disculpas, porque comer con clase nunca fue tan sucio.
Stay Gold. Bite Bold.
A una donna no se le pregunta su edad. A una napolitana, tampoco por su pasado.
Vivía en Capri, pero he venido a la città di València porque me han llegado ciertos rumores… Mia figlia ha montado una gran baccanale por aquí. ¿Que si vengo a ayudarla? Ah, caro mio… ovviamente no. ¡He venido a hacer la fiesta ancora più grande!
En il mio ristorante te traigo la costa de Nápoles directamente a la mesa. Todo con mi toque personal y un ingrediente que no falta nunca, perché soy quien soy: el limone.
Cocino la vera comida italiana para que tú, caro mio, comas como en Nápoles y celebres como en el Mediterráneo.
¿Qué ocurre cuando juntas la mejor pizza de Valencia con la carne más exclusiva de España? Pues que te entra hungry, claro.
Mamma Pizza y Burgaccia se dan la mano en este street food point al que vendrás a coger fuerzas —o a recuperarlas— cuando salgas por ahí, con salitre todavía en la piel y la noche empezando a calentar. En pleno Veles e Vents, en la terraza de Malabar, Hungry Point se convierte en parada obligatoria: el antes, el después y el durante de cualquier plan que se precie.
Porque hay planes que solo saben bien si hay algo bueno que morder.
Ni hijos ni marido, pero todo el mundo la llama Mamma.
Mamma Pazzo comenzó su extravagante vida muy joven, concretamente en Taormina. Allí, en su Sicilia natal, la conocen bien. Sin embargo, una serie de asuntos un tanto turbios le han hecho cambiar su cara Italia por Valencia.
Una vez instalada, ha decidido hacer lo que mejor sabe: disfrutar de la vida y dedicarse a repartir felicidad entre quienes la rodean. Por esto cree que no hay nada mejor que montar una trattoria que sea punto de encuentro, nexo y unión entre todos aquellos que la conozcan. Digamos que no ha venido aquí para empezar una nueva vida. Ha venido para continuarla.
A una donna no se le pregunta su edad. A una napolitana, tampoco por su pasado.
Vivía en Capri, pero he venido a la città di València porque me han llegado ciertos rumores… Mia figlia ha montado una gran baccanale por aquí. ¿Que si vengo a ayudarla? Ah, caro mio… ovviamente no. ¡He venido a hacer la fiesta ancora più grande!
En il mio ristorante te traigo la costa de Nápoles directamente a la mesa. Todo con mi toque personal y un ingrediente que no falta nunca, perché soy quien soy: el limone.
Cocino la vera comida italiana para que tú, caro mio, comas como en Nápoles y celebres como en el Mediterráneo.
Ey, bro. Por aquí un pizzaiolo que viene a romperla en Valencia. Vivía en Little Italy, y allí la vida era otro rollo. Tenía el respeto de la calle y nadie se atrevía a decir que mis pizzas no eras las mejores, porque realmente lo eran. Tuve que huir por patas, pero bueno, six seven, ¿sabes? Yo qué sé, bro.
Y nada, aquí estoy: en la ciudad donde vive la única mujer a la que no querría volver a ver. Esa Mamma dice ser la Mamma di tutti, menos la mía. Pero vamos, que todo bien, yo a lo mio:
Delivery y take away para todos los gustos.
Italia conoció a Estados Unidos una noche cualquiera. Nadie los presentó. Solo pasó.
La focaccia, dorada, lenta, perfumada de aceite. La hamburguesa, jugosa, descarada. Dos mundos que no deberían tocarse —pero lo hicieron, y ya no hay vuelta atrás.
Eso es Burgaccia.
Ahora el lujo también se muerde. Con las manos y sin disculpas, porque comer con clase nunca fue tan sucio.
Stay Gold. Bite Bold.
¿Qué ocurre cuando juntas la mejor pizza de Valencia con la carne más exclusiva de España? Pues que te entra hungry, claro.
Mamma Pizza y Burgaccia se dan la mano en este street food point al que vendrás a coger fuerzas —o a recuperarlas— cuando salgas por ahí, con salitre todavía en la piel y la noche empezando a calentar. En pleno Veles e Vents, en la terraza de Malabar, Hungry Point se convierte en parada obligatoria: el antes, el después y el durante de cualquier plan que se precie.
Porque hay planes que solo saben bien si hay algo bueno que morder.
En Tutti Fratelli organizamos eventos como organizamos la vida: con buena comida, mejor compañía y la certeza de que nadie se va con hambre —ni con la sensación de haber estado en un sitio cualquiera.
Menús a medida, cenas de grupo, aperitivi, brindis improvisados… Tú pones el motivo, nosotros ponemos la tavola.
Cuéntanos qué tienes en mente. Escríbenos y te preparamos una propuesta a medida —sin compromiso, sin prisa, con toda la passione del mundo.
Ti aspettiamo a tavola.